Discurso del jefe del SAT en el día Internacional contra la corrupción del 9 de diciembre.
Buenos días tengan todos ustedes.
Estimados amigos, representantes de la Organización para el Comercio y Desarrollo Económico (OCDE), la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización de Estados Americanos (OEA).
Embajadores y Embajadoras que nos honran con su presencia
Compañeros del servicio público, representantes de la Comisión Intersecretarial para la Transparencia y el Combate a la Corrupción (CITCC), de las Secretarías de la Función Pública, y de Relaciones Exteriores, de la Procuraduría General de la República, del Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI), la Secretaría de hacienda y Crédito Público y de este Servicio de Administración Tributaria.
Amigos y amigas:
Nos sentimos muy complacidos de contar con su presencia y de haber sido distinguidos como sede para la celebración del
Primer Día Internacional contra la Corrupción.
Es indiscutible que la corrupción es un virus que lesiona los gobiernos, desacredita las instituciones públicas y privadas, socava a la sociedad y frena el desarrollo.
El fenómeno de la corrupción debilita la economía de un país, a la democracia y al Estado de Derecho, cuestiona el orden institucional fortaleciendo la delincuencia y el crimen.
Utilizar las funciones y medios que el funcionario tiene para obtener un beneficio indebido destroza la naturaleza misma del servicio público.
La actual Administración Federal, durante toda su gestión, ha manifestado su preocupación por llevar a cabo medidas para erradicar la corrupción.
Desde el primer día de su mandato, el Presidente Vicente Fox expresó en diferentes foros, que el combate a la corrupción tendría carácter de prioridad nacional e instruyó a todo el gabinete a combatir a fondo la corrupción en cada una de sus dependencias.
Para combatir esta conducta, necesitamos instrumentar programas integrales dirigidos a dos ejes fundamentales del fenómeno:
Uno, la oportunidad del beneficio indebido. Es natural buscar obtener lo deseado invirtiendo los menores recursos. Sin embargo, cuando el beneficio a obtener es resultado de una acción ilegal y es mayor al costo ajustado por el riesgo a ser detectado y castigado, estamos creando el elemento básico de la corrupción. La corrupción se genera bajo condiciones de discrecionalidad y de falta de transparencia, por lo que es necesario revisar las reglas que rigen la toma de decisiones de tal forma que estén sujetas al escrutinio público, y aumentar la percepción del servidor público del alto costo de oportunidad y riesgo de incurrir en un acto de corrupción.
Como segundo elemento, el Funcionario y su entorno. La formación de actitudes y valores como resultado del ambiente familiar, escolar y laboral inciden en la propensión de participar o no en un acto indebido. La integridad y la ética se han convertido en factores claves de la calidad del gobierno, tenemos que contar con servidores públicos con los más altos estándares de integridad y aumentar el número de personas adversas a la corrupción.
Ante estos dos elementos, la Administración Pública, y en específico el SAT, ha establecido un conjunto de directrices de las que vale la pena destacar:
- El fomento a la honestidad, al respeto y al compromiso para fortalecer los valores institucionales.
- El desarrollo de una cultura contributiva para aumentar el cumplimiento voluntario.
- La simplificación y automatización de trámites y servicios para eliminar incentivos perversos.
- El fortalecimiento de técnicas en administración de riesgo para detectar el incumplimiento externo e interno.
- El establecimiento de canales eficaces de queja y denuncia ciudadana para conjuntar esfuerzos entre sociedad y gobierno, y finalmente,
- La transparencia y rendición de cuentas en todos los ámbitos para inhibir actos de corrupción.
En el SAT nos transformamos y desarrollamos acciones y mecanismos específicos para dar una lucha frontal contra la corrupción. Sin embargo, aún nos queda camino por recorrer donde deberemos encontrar el balance adecuado entre discrecionalidad y agilizar la toma de decisiones, entre lo que somos y lo que deseamos ser dando un primer paso a lo que podemos realizar. Nuestro reto con la sociedad es lograr credibilidad en nuestros servicios, no solo en cuanto a eficiencia y eficacia, sino también por su transparencia y sentido de justicia.
En el ámbito internacional, todos participamos del seguimiento a los instrumentos en materia de combate a la corrupción suscritos por México, la
Convención Interamericana contra la Corrupción de la OEA, y la Convención para Combatir el Cohecho de Servidores Públicos Extranjeros en Transacciones Comerciales Internacionales de la OCDE.
Hoy, a un año de la firma de la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción, en Mérida Yucatán, el Gobierno Mexicano se suma a la celebración del Primer Día Internacional contra la corrupción.
A nombre del SAT y de las dependencias y organismos que coordinamos el evento, la Secretaría de la Función Pública, la Cancillería, la Procuraduría General de la República, la ONU, la OCDE y la Organización de Estados Americanos les damos la más cordial bienvenida a la celebración del Primer Día Internacional Contra la Corrupción.